6 abr. 2011

de la infancia y las nubes

yo no sabía que para mi hermano, de niños, la casa a veces volaba entre las nubes.

lo que pasa es que él y yo íbamos y nos trepábamos a la azotea. digo "trepábamos" porque literalmente nos colgábamos de las instalaciones hidráulicas y después (yo con mucho esfuerzo, envidiaba su habilidad) nos subíamos al punto más alto de la casa: un cuartito que se construyó para la escalera de servicio con la que se subía a tender la ropa y demás menesteres.

el caso es que una vez ahí, donde no había nadie más que él y yo tendidos, acostados sobre el punto más alto de esa casa que se nos hacía enorme, grandísima, veíamos hacia arriba. yo sentía que el cielo era un gran oceano, con sus bancos de nubes que navegaban y que tenían una fuerza de gravedad intrépida que jalaba algo que tengo dentro del pecho y en el estómago. ese algo amaba aquel oceano también extendido vuelto hacía mí, y yo, ahí, de espaldas a mi casa, era succionada por el cielo.

y no, no sabía que para mi hermano, la casa navegaba entre las nubes. que lindo es. ahora que ya no somos niños,  la pregunta me sorprendió de frente: ¿te acuerdas cuando la casa volaba entre las nubes?



y sé que no tiene nada que ver, pero esta canción me incitó escribir el recuerdo de las nubes:

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