5 abr. 2010

eres cosa seria, demasiado seria, como para incendiarme, perderme en el laberinto de tus ojos, extraviarme en abisales llantos y gemidos.

tus árboles son gigantescos. selvas rojas, espesas, como tu mirada. atravesarla es morir, dejar uno parte en las huellas, dejar la piel, ser la piel, encontrar el oscuro corazón del bosque, dejar su aire espeso recorrerme, penetrar. mis poros lo lamen, aman recorrerte, aunque sea en un recuerdo de cosas ficticias, de probabilidades, labios posibles, alas mordientes, luces penetradas, dedos, manos, presión.

tus mares son oscuros y profundos, pero en sus costas subterráneas fluyen ríos de luz. tus pensamientos se deslizan, víboras felices lamen con sus cuerpos la arena, extiende sus órganos en la alegría del filtrar, portan en la superficie una idea, una sonrisa, las dendritas se aman en sus puntas, mientras tanto sonríes y te dejas ir en un recuerdo suave. tus estrellas flotan radiantes. crees que no, crees que eres infeliz, pero ellas ríen la noche y el día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario