28 mar. 2010

El recuerdo más antiguo de un día feliz


1983

Yo digo que fue en este año. Mi madre me abrazaba, ella era enorme, yo estaba acurrucada en sus brazos. Estábamos en la silla que fue de los abuelos, tapizada, hecha a mano, suave tela de color miel. Creo que fue la última vez que mi madre me abrazó así, que me sentí pequeña y cuidada. Me sentía como si fuera una parte de ella y como tal, me calentaran su presencia y su abrazo, me latiera su corazón, me protegieran mis brazos que eras suyos, en una noble calma donde bastara respirar para que todo estuviera bien, contenidas en esa seguridad donde todo era dulce, como el sueño de un Dios feliz.

5 comentarios:

  1. JAJAJAJA, tal vez, tal vez, cuando están pachecos, jajajajajajaj. Saludos malbich =)

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  2. me gusta tu estilo,,en cuanto escribas un libro no te olvides de avisarme.

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  3. ¿Por qué cualquiera, en su felicidad, puede soñar el gozo y lo efímero? ¿por qué son tan crueles los dioses aún cuando son felices?

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  4. me sigue recordando a cierta historia ,,,,mmm,,no quedan copias,,lastima, jajaja

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